Eliminar la violencia contra las mujeres y niñas en el contexto del cambio climático y el medioambiente

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Por Araceli Aguilar Salgado 

«Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas en el contexto de los programas y las políticas del cambio climático y la reducción de los riesgos de desastre y ambientales»  

El 25 de cada mes se conmemora el Día Naranja, una fecha para actuar, generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas, y se le conoce como Día Naranja, fecha que tiene el objetivo erradicar la violencia contra mujeres y niñas en el mundo.  

La campaña del Secretario General de las Naciones Unidas ÚNETE de aquí al 2030 para poner fin a la violencia contra las mujeres (campaña ÚNETE), gestionada por ONU Mujeres, es un esfuerzo de varios años que tiene como fin prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo.  

Para ello, insta a los gobiernos, la sociedad civil, las organizaciones de mujeres, las y los jóvenes, el sector privado, los medios de comunicación y todo el sistema de las Naciones Unidas a unir fuerzas para abordar la pandemia mundial de violencia contra las mujeres y las niñas.  

La campaña ÚNETE ha designado el día 25 de cada mes como “Día Naranja”, un día para generar conciencia y pasar a la acción para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. Como color brillante y optimista que es, el naranja representa un futuro sin violencia contra las mujeres y las niñas. 

El Día Naranja hace un llamado a activistas, gobiernos y entidades asociadas de las Naciones Unidas a que lleven algo de color naranja y que tomen medidas para prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres, no sólo una vez al año, el 25 de noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer), sino todos los meses. 

El día naranja 25 de marzo 2022: Eliminar la violencia contra las mujeres y niñas en el contexto del cambio climático medioambiente y reducción del riesgo de desastres, la campaña Únete se centra en los vínculos entre el cambio climático y la violencia contra las mujeres y niñas. 

Para las Naciones Unidas, la violencia y la amenaza de violencia contra las mujeres es la más extendida violación de derechos humanos, socava el desarrollo de los países, genera inestabilidad en las sociedades e impide el progreso hacia la justicia y la paz.  

La violencia contra las mujeres y las niñas tiene consecuencias físicas, sexuales, psicológicas e incluso mortales para las mujeres. 

A pesar de los esfuerzos para atender la violencia contra las mujeres, aún queda un largo camino por recorrer, por lo que en la actualidad urge, atender efectos de crisis climática en mujeres y niñas 

Es fundamental garantizar los derechos de las mujeres a la tierra que se vinculan a mejores condiciones de vida, nutrición, soberanía alimentaria, salud, educación, acceso al crédito y mayores ingresos. 

Se prevé que los desastres relacionados con el clima empujarán a 100 millones de personas más a la pobreza extrema para 2030. En la actualidad, las mujeres conforman el 32% del empleo en el sector de las energías renovables, pero ocupan solo 1 de cada 10 cargos directivos. 

A nivel global, menos del 15% de las personas que administran o tienen control sobre tierras agrícolas son mujeres. Los datos sobre género y medio ambiente solo están disponibles para 2 de cada 10 indicadores de los ODS 

En 2020, 41,8% de las mujeres en América Latina y el Caribe sufrió algún grado de inseguridad alimentaria, en comparación con el 32,2% de los hombres. 

En 2021, América Latina y el Caribe es la región del mundo más peligrosa para los y las defensoras ambientales: entre 2015 y 2019, hubo 933 asesinatos de un total de 1.323 denunciados en todo el mundo, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El 13% de las víctimas en la región han sido mujeres defensoras. 

México es uno de los países con mayor diversidad biológica en el mundo, pero de acuerdo con las últimas estimaciones, el país ha perdido alrededor de 50% de sus ecosistemas naturales. Además, durante el periodo 2000-2020, cerca de uno de cada cinco municipios del país recibieron anualmente una declaratoria de desastre. 

En México, se señala a los desastres como una razón de la migración intraestatal, interestatal e internacional entre 2017 y 2019, la FAO estimó que 29.7% de los hombres mexicanos sufrían de inseguridad alimentaria mientras que para las mujeres la cifra ascendía a 37%. 

Entre 2012 y 2019 la organización Front Line Defenders registró 499 agresiones a personas defensoras del medio ambiente en México. En 2021, el Memorial de las personas Defensoras de Derechos Humanos (DDH) investigó y verificó los asesinatos de 43 DDH en México. 

Por otra parte dado que todavía se mantienen los efectos de la pandemia de COVID-19, la CSW66 adoptará un formato híbrido y los eventos paralelos se celebrán de forma totalmente virtual de cara a la 66 sesión de la Comisión de la Condición Social y Jurídica de las Mujeres (CSW66) que se realiza desde el 14 al día de hoy 25 de marzo de 2022 organizaciones civiles y feministas pidieron que Naciones Unidas y los gobiernos adopten medidas para atender y prevenir la violencia género asociada a la crisis climática y los desastres ambientales. 

Cada vez es más evidente que las mujeres son más vulnerables al impacto del cambio climático que los hombres, ya que constituyen la mayoría de la población pobre del mundo y son más dependientes de los recursos naturales que están bajo la amenaza del cambio climático. Sin embargo, a pesar de esta creciente evidencia, todavía hay reticencias a establecer esa relación vital entre género, equidad social y cambio climático. 

El cambio climático también aumenta la vulnerabilidad a la violencia de género.  

En todo el mundo, las mujeres asumen una responsabilidad desproporcionada como encargadas de asegurar el suministro de comida, agua y combustible, tareas que resultan más complejas y laboriosas debido al cambio climático.  

La escasez de recursos y la necesidad de desplazarse más lejos para obtenerlos expone a las mujeres a más violencia, así como a un aumento de los factores de riesgo vinculados a la trata de personas, el matrimonio infantil o el acceso a recursos para protegerse de la violencia de género.   

Los debates de la CSW66, aprenda más sobre la relación entre la desigualdad de género y el cambio climático y descubra qué supone mantener a las mujeres y a las niñas en el centro de la acción por el clima. 

Este año la CSW estará dedicada a analizar el empoderamiento de mujeres y niñas en el contexto de las políticas y programas de reducción de riesgos ambientales y la justicia climática, es por eso que las agrupaciones de América Latina y el Caribe recordaron que la crisis climática afecta de forma desproporcionada a mujeres y niñas, en sus diversidades e identidades de género. 

En una declaración pública, las agrupaciones destacaron que la marginación en que viven mujeres y niñas se entrecruza con los impactos del cambio climático, situación que ataca y pone en peligro la vida y la salud estas poblaciones que merecen una atención específica y respuestas adaptadas a sus necesidades. 

Explicaron que como sostiene la Estrategia Regional de Montevideo, frente al agotamiento del actual estilo de desarrollo dominante, es necesario transitar hacia patrones de producción y consumo sostenibles que incorporen políticas de redistribución de la riqueza, el ingreso y el tiempo, que pongan a la diversidad de mujeres y niñas en el centro de las preocupaciones.  

Al mismo tiempo, reclamaron que el cuidado del medio ambiente incluya una perspectiva de Derechos Humanos. Los impactos del cambio climático, explicaron, están provocando pérdidas que socavan gravemente el disfrute de los derechos, como la vida, la seguridad, la alimentación, el agua, la vivienda, la salud, la educación, entre otros.  

En este sentido, exigieron atender el cambio climático, lo cual no debe ser una excusa para descuidar o atentar contra los derechos de la diversidad de niñas y mujeres o para privatizar la prestación de servicios básicos. 

Ya que el año 2021 estuvo marcado por la criminalización, persecución y violencia, incluidos asesinato de mujeres defensoras del ambiente. “Nuestra región es la más insegura del mundo para la diversidad de mujeres defensoras: 3 de cada 4 ataques ocurrieron en países de América Latina y el Caribe y siete países de la región concentran el mayor número de ataques ocurridos a nivel global”, destacaron.  

Es por eso que pidieron acabar con las persecuciones, ataques y asesinatos de defensoras del medio ambiente; imponer responsabilidad a las empresas por el uso de los recursos naturales; garantizar la autodeterminación y participación de los pueblos indígenas; y priorizar estrategias para la mitigación, adaptación, prevención y reducción de desastres y la resiliencia centrada en el cuidado y la protección de niñas y mujeres que dependen de los recursos naturales. 

También pidieron que se desarrolle y facilite el acceso a información sobre cambio climático y desastres; que se reconozca la contribución de pueblos y mujeres indígenas, mujeres rurales en el combate al cambio climático; políticas en favor de mujeres que transitan de la economía extractiva a formas económicas más sustentables; y eliminar las barreras legales que impiden a las mujeres, incluidas las viudas y otras, la propiedad de la tierra y los recursos, entre otras medidas. 

Generar evidencias y mejorar la producción de estadísticas con enfoque de género, incluyendo la desagregación de los datos por sexo y otras variables como edad, etnicidad, condición económica, entre otras(CSW66), que permitan medir y dimensionar el impacto del cambio climático y la degradación del medio ambiente en las mujeres y las niñas, así como orientar programas y políticas que aborden sus necesidades y potencien sus capacidades. 

Asegurar que el financiamiento para el cambio climático incorpore la perspectiva de género bajo el principio de “no dejar a nadie atrás” y que éste llegue a las organizaciones feministas y de mujeres que desempeñan un papel clave en la conservación del medio ambiente y la biodiversidad, la reducción del riesgo de desastres y la defensa de los derechos de todas las mujeres y niñas (CSW66). 

Garantizar los derechos de las defensoras de los derechos humanos ambientales y, especialmente las mujeres indígenas, así como prevenir, atender y sancionar la violencia contra las mujeres y las niñas en contextos de crisis y desastres climáticos y ambientales (CSW66). 

Transformar la economía y avanzar hacia una sociedad del cuidado que priorice la sostenibilidad de la vida y el cuidado del planeta, y así fortalecer la resiliencia de las mujeres y de sus comunidades (CSW66) 

La violencia contra las mujeres en México y en el mundo 

Según la Cepal, cada año 64,000 mujeres y niñas son asesinadas en el mundo. 

La Cepal también detalla que 14 de los 25 países con mayor número de feminicidios en el mundo están en América Latina y el Caribe. 

En México, 10.5 mujeres son asesinadas al día de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2021. 

Únete al Día Naranja, promoviendo y respetando los derechos de las niñas y las mujeres. 

“Igualdad de género hoy para un mañana sostenible” 

Araceli Aguilar Salgado Periodista, Abogada, Ingeniera, Escritora, Presidenta del Congreso Hispanoamericano de Prensa, Analista y comentarista mexicana, del Estado de Guerrero, México.

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