LEY 1-24

0
18
Publicidad

Por Manuel Marmolejos

El bufete Marmolejos & Consultores, como cualesquiera otros, tiene el compromiso de emitir su opinión al respecto. No nos sorprendemos del revuelo causado por la promulgación de la referida ley 1-24, la cual crea la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) situación esta, que obviamente, exime de responsabilidad al ciudadano presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, ya que no es abogado, no así a nuestros legisladores, porque los mismos, sabiendo que la mayoría no son abogados, pero deberían contar con abogados capaces, constitucionalmente, para advertir sobre las posibles conculcaciones de derechos fundamentales, habida cuenta, de la existencia del tribunal constitucional (TC) al cual debió tramitarse el proyecto de ley supra mencionado, este órgano está facultado para realizar los reparos, en su calidad de garantes de la constitucionalidad.

El artículo 39 de nuestra ley de leyes, se refiere a la igualdad de que están investidos todos todos los dominicanos, sin distinción.
La ley 1-24, en su artículo 11, obliga a todos a ser una especie de colaboradores con el DNI, llámese instituciones públicas como privadas, con ello quedan defenestradas las conquistas logradas, mediantes luchas intestinas, para lograr una sociedad democrática a la luz de un Estado moderno, entonces ya no seríamos un Estado Democrático de Derecho, sino un Estado carente de pluralidad, entiéndase dictatorial.

De no modificarse ese óbito fetal, ley nacida muerta, todos los dominicanos, estaríamos cubiertos por el manto de la sospecha; sin embargo, debemos acotar, la Sapienza del actual presidente, el cual sabrá, tener la iniciativa, para recular tal adefesio, sin antes jalarle las orejas a su consultor jurídico.

Hay que respetar el debido proceso de ley, garante de la justicia, enarbolada por Ulpiano.

Nuestros legisladores no leen de por sí y menos en tiempos electorales, nos referimos al universo, con contadas excepciones.
En este tiempo de campañas, debo entender que se trata de una bellaquería politiquera, no es verdad que ningunos de nuestros flamantes congresistas desconocían del revuelo de avispero psicosocial que iba a producir esa entropía, sobre todo, que el sesgo cognitivo no habría de producir, en su totalidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí